¿Qué es realmente la dieta mediterránea?

El término “dieta mediterránea” surge por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial cuando el fisiólogo norteamericano Ancel Keys, que encabezó un estudio sobre las enfermedades coronarias, el colesterol de la sangre y el estilo de vida que tienen las personas en Italia, Yugoslavia, Grecia, Países Bajos, Finlandia, EE UU y Japón.

Su descubrimiento reveló que la incidencia de las enfermedades coronarias era menor en las zonas rurales del sur de Europa y en Japón, fundamentalmente debido al estilo de vida que denominó cómo “the mediterranean way” la manera de vivir “mediterráneamente”. La dieta de este estilo de vida se basaba en su mayoría en productos vegetales, consumo reducido en productos de origen animal y en un consumo moderado de vino.

Se descubrió que las propiedades saludables en productos ricos en ácidos grasos monoinsaturados y el consumo de pescado azul reducía la incidencia de enfermedades cardiovasculares, el deterioro cognitivo leve tanto durante el envejecimiento, la demencia, la diabetes y la hipertensión. 

En 2010, la dieta mediterránea fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en una denominación conjunta de España, Grecia, Italia,  Marruecos, Chipre, Croacia y Portugal.

Posteriormente, un estudio realizado en 2012 constató que las personas que seguían con regularidad una dieta mediterránea, obtuvieron mejor puntuación en la escala “Health-Related Quality of Life” (“Salud en Relación al Estilo de Vida”), que incluye variables de salud tanto físicas como mentales.

No obstante, la difusión mundial de la dieta mediterránea, contribuyó al creciente aumento de casos de enfermedad celíaca, sensibilidad al gluten no celíaca y otros trastornos relacionados con el gluten, debido a que parte importante de la dieta mediterránea contiene alimentos con gluten.

La dieta mediterránea se ha ido transformando con el paso del tiempo. Cuando se realizó el estudio en los años 50, la alimentación de la mayoría de los españoles estaba formada por cereales, patatas y legumbres y ocasionalmente carne o pescado debido a que la comida estaba bastante racionada.

Sin embargo, en la actualidad tenemos más acceso a una oferta de fruta y verdura fresca, durante todo el año. También un ingrediente fundamental de la dieta mediterránea: el aceite de oliva, no se comercializó para el público en general hasta los años 70, cuando comenzó la exportación en masa de este producto y vino a sustuir el aceite de soja y de girasol.

Son muchas variables a tomar en cuenta, pero lo que si sabemos es que: con productos frescos de mercado, un poco de vino y en un ambiente tranquilo, son los ingredientes que hacen mágica, la dieta mediterránea.

En el Restaurante Sibarit’s ubicado en la calle Guillermo Tell 32, cerca de Plaza Molina, pueden disfrutar de la auténtica comida mediterránea con una carta de cocina de mercado, productos de temporada: robellones, alcachofas, mariscos, pescados, carnes a la brasa, arroces y platos tradicionales de la cocina mediterránea, sugerencias personalizadas con un gran grupo de personas especializadas en el mundo de la gastronomía, postres típicos de elaboración propia. Además les invitamos a probar nuestros vinos de D.O. ¡Os esperamos, para pasar un rato mediterránemente!

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