El orujo y otros digestivos: El placer después del placer de comer.

El cerrar con broche de oro una comida, con un digestivo, es una tradición que sigue viva hasta hoy en día. Tanto si es un mito o una realidad, que el tomar un “chupito” después de comer ayuda a la digestión, es un gusto disfrutar de este pequeño placer.

Esta tradición es muy antigua y recorre todo el mundo, con diferentes sabores y procesos se hace posible disfrutar de este cierre especial.

Orujo de hierbas:

Los orígenes del orujo en España se remontan al siglo XIV. En principio la producción era totalmente familiar y el consumo mucho más limitado ya que no se vendían botellas de orujo. Después de la intervención estatal y por consecuencia la aplicación de impuestos desaparecieron casi en su totalidad los pequeños productores, cuyo hueco ocuparon empresas que se dedicaban explícitamente a la producción de orujo. El orujo de hierbas Se suele consumir en forma de chupito después de una comida o mezclado con café. Antiguamente, los campesinos solían tomarlo después del desayuno, antes del trabajo en el campo al amanecer, y todavía existen personas de avanzada edad que conservan dicha costumbre. Actualmente está muy extendido su consumo después de las comidas, ya que dispone de propiedades digestivas.

 

Grappa o aguardiente de orujo:

Algunos estudiosos señalan que posiblemente esta bebida tuvo su origen histórico en el antiguo Egipto. Producida tradicionalmente para evitar el desperdicio tras el fin de la tempor
ada del vino es producida en forma masiva para su venta por todo el mundo. El sabor del aguardiente de orujo, como el del vino, depende del tipo y la calidad de la uva utilizada. Muchos productores han añadido jarabe de frutas para endulzar y suavizar la bebida. El aguardiente de orujo se sirve habitualmente frío, aunque ocasionalmente se mezcla con café, lo que España se suele llamar un carajillo. Existe una variante muy popular, llamada Grappamiel, en la que se mezcla con miel de abejas para endulzarlo. La graduación alcohólica varía entre 38 y 60 grados.

 

Limoncello:

El limoncello es licor típico de Italia, obtenido por la maceración en alcohol de algún tipo de limón o cítrico. Se consume muy frío o a temperatura ambiente con el objeto de poder apreciar su aroma. Se suele emplear en repostería con el objeto de aromatizar pastas de dulces o gelatinas. Tomado después de comer o cenar activa la digestión no sólo por el alcohol sino también por los cítricos que dejan un sabor fresco en la boca.

 

Pacharán:

El pacharán es un licor típico del país vasco. Su contenido alcohólico es algo menor que de otros orujos y varía entre 25 y 30% del volumen. Se obtiene por la maceración de endrinas, fruta de color negro-azulado y se conoce en toda España como digestivo a partir de los años 60. Tiene propiedades medicinales ya que la endrina no sólo contiene vitamina C sino que es tónica, astringente y fortifica el estómago. Las flores del arbusto son diuréticas y suavemente laxantes.

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