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¿Cómo preparar la ensalada perfecta?

ensalada perfecta 3

 

Realmente no es difícil hacer una ensalada. Pero sólo porque es fácil no significa que no puedas hacer creaciones deliciosas y divertidas. Estamos en una época de mucho calor, donde apetece comer fresquito y la ensalada es algo que comúnmente nos viene a la mente. Pero después de algunos días, la típica ensalada puede resultar aburrida.

Como el calor no tiene vistas de desaparecer por unos días, ya no es suficiente preparar solo una ensalada decente. Queremos que este verano, hagas las mejores ensaladas de tu vida. Es por ello que se nos ocurrió compartirte esta fórmula para componer ensaladas perfectas. Aprendiéndote estos fundamentos, puedes crear combinaciones sin fin.

Esto es lo que necesita cada ensalada:

  • Verduras
  • Aderezo
  • Crujientes
  • Ingredientes opcionales:
  • Hierbas, frutas, granos, etc.
  • Proteína Opcional

Las verduras para crear una ensalada perfecta.

Elige cuando menos uno o tantos como te apetezca:

Verdes: Las verduras crudas son lo que la mayoría de la gente piensa cuando escuchan la palabra “ensalada”. Y con razón: la mayoría de las verduras se comen mejor frescas. Elije hojas tiernas de lechuga y verduras, como espinacas, o brotes finos para ensaladas más delicadas, como la rúcula.  También puedes optar por verduras resistentes, como la col rizada.

Crudas: La lechuga y verduras verdes no son las únicas que pueden ir crudas. Usa un pelador de verduras para hacer verduras fibrosas más sabrosas, como los espárragos. Para las verduras generalmente cocidas, como la remolacha, calabacín y calabaza, hay que cortarlas en rebanaditas muy finas o rallarlas para hacerlas fácil de digerir.

A la sartén: Asar a la parrilla verduras como: calabaza, berenjena, zanahoria, añade la sensación de ser un plato más contundente. Todas las verduras (e inclusive algunas frutas) pueden ir a la parrilla, así que es una buena alternativa para experimentar nuevos sabores.

Asadas: Si quieres ahorrarte las calorías del aceite en la sartén, las verduras asadas son una gran opción.

Encurtidos: Las verduras en escabeche agregan una nota sabrosa, fermentada y un subidón de  sabor. Combínalos con verduras crudas o verdes para matizar sus efectos, dado a que pueden resultar demasiado intensas para hacer de estas una ensalada entera.

 

El aderezo

Sin un aderezo, su ensalada es sólo un tazón triste de verduras. Elige uno:

Vinagreta: Una vinagreta clásica se hace con grasa y ácido. Tradicionalmente, aceite de oliva y vinagre o jugo de limón. Pero se pueden hacer múltiples combinaciones para vinagretas. Experimenta con una variedad de vinagres y jugos cítricos. Pimientas, hierbas de olor, menta, mostaza, etc.

Aderezos cremosos: Pueden ser a base de leche o huevo, como el aderezo césar. Son ideales para ensaladas con verduras a la parrilla o asadas.

El elemento crujiente.

Tener un elemento crujiente en la ensalada, hace que resulte una experiencia más satisfactoria.

Semillas: semillas de calabaza, semillas de sésamo, semillas de lino, semillas de girasol y semillas de cáñamo.

Frutos secos: cacachuetes, nueces, almendras, pistachos, piñones, etc.

Croutons: Los más deliciosos: los caseros. Utiliza cualquier pan viejo que tengas a mano.

Ingredientes opcionales.

Fruta: Elije frutas que sean complementarias en sabor al resto de los ingredientes. Sí, el aguacate cuenta.

Proteína: Pollo frito rebozado, cordero crujiente, huevo duro, básicamente cualquier queso… Un poco de proteína hace de una ensalada un plato más completo. Pero deja que las verduras sean la estrella.

Granos y carbohidratos: La forma más fácil de agrandar una ensalada es con una pequeña adición de granos cocidos, como la quinua, el bulgur, el cuscús, la cebada, arroz. Ten en cuenta que los granos absorberán más aderezo que las verduras, por lo que hay que ajustar en consecuencia.

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aceite de oliva

Todo acerca del aceite de oliva.

aceite de oliva

El aceite de oliva es aquel que es obtenido a partir de la fruta de los olivos. Las personas durante muchos miles de años han estado consumiéndolo y ahora es más popular que nunca, gracias a sus muchos beneficios comprobados para la salud y su utilidad culinaria.

¿Cómo se obtiene el aceite de oliva?

Después de que las aceitunas son recogidas y lavadas estas se aplastan, el método tradicional es hacerlo con dos grandes piedras, pero ahora comúnmente son aplastadas con hojas de acero.

La pasta resultante se agita para liberar las gotas de aceite en un proceso llamado maceración, antes de ser hilado en una centrífuga para extraer el aceite y el agua. Después el agua se retira y el resultante es el aceite de oliva.

Existen 3 tipos de aceite de oliva: refinado, sin refinar y el aceite de oliva virgen extra.

Aceite de oliva refinado.

Solo alrededor de 30% de toda la producción de aceite de oliva termina en la extracción del aceite de las aceitunas. Refinar el aceite implica utilizar solventes y calor para neutralizar los sabores del aceite. Esto permite a los productores utilizar aceitunas que no se encuentran en las mejores condiciones y mezclarse con aceites de una amplia variedad de fuentes. Cuando ves en el supermercado “Aceite de oliva puro” o simplemente “aceite de oliva”, estos son aceites refinados.

Aceites de oliva sin refinar.

Los aceites de oliva no refinados no sufren refinación química. En los aceites de oliva no refinados, como en los aceites de oliva “virgen extra” y “virgen”, el proceso no va más allá de la extracción y el embotellado. Los productores de aceites de oliva no refinados necesitan aceitunas que esté en buenas condiciones y manejar cuidadosamente varios factores, ya que el aceite no será tratado para esconder químicamente malos sabores que resultarían de aceitunas oxidadas o de alguna otra contaminación.

Aceite de oliva virgen extra.

Este es un aceite de oliva sin refinar que exhibe sabores afrutados agradables, no tiene ningún “defecto” en el gusto y resuelve ciertos puntos de referencia en su composición química, por lo que se le da la denominación de “virgen extra”. En los aceites de la aceituna virgen extra, los gustos de la fruta están intactos y su calidad refleja el gran cuidado a lo largo de todo el proceso de producción. Aceites de oliva virgen extra tienen mayores cantidades de nutrientes y por lo tanto proporcionan mayores beneficios para la salud.

aceite de oliva aceitunas

Beneficios para la salud del aceite de oliva.

El aceite de oliva es una grasa mono insaturada y la piedra angular de la famosa dieta mediterránea. La mayoría de las personas eligen el aceite de oliva debido a sus muchos beneficios probados para la salud humana. Los aceites de oliva virgen extra ofrecen aún más: un mundo de sabores frutados-amargos que los chefs están capturando para elevar los platos a un nivel que nunca pensaron posible.

Las enfermedades del corazón, la diabetes, el Alzheimer y los cánceres se encuentran entre las enfermedades de larga lista que se pueden evitar y las condiciones que pueden mejorarse con una dieta que incluye el aceite de oliva. Reemplazar otras grasas como la mantequilla con al menos dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra todos los días, comer muchas verduras y salir a caminar, puede mejorar de gran manera la salud integral.

lechuga

La lechuga. Un alimento cotidiano pero con propiedades increíbles.

lechugaLa lechuga es extremadamente nutritiva. Es rica en minerales, vitaminas y otros nutrientes esenciales. Consumirla dentro de la dieta cotidiana puede brindar beneficios para la piel, el cabello y la salud integral. También puede ayudar a resolver problemas se salud. En este artículo te describimos brevemente los beneficios de la lechuga:

  1. Contenido bajo en calorías y grasa cero.

La lechuga tiene solamente 12 calorías por una taza. Es por eso que es tan bueno para la pérdida de peso.

  1. Ayuda a bajar de peso.

La lechuga contiene fibra y celulosa. Además de hacerte sentir satisfecho, la fibra mejora la digestión. Mejorar su digestión es esencial para el control de peso a largo plazo.

La fibra también ayuda a eliminar las sales biliares del cuerpo. Cuando el cuerpo reemplaza estas sales, descompone el colesterol. Esta es la razón por la lechuga también es bueno para el corazón.

  1. Corazón sano

La vitamina C de la lechuga y el beta-caroteno trabajan juntos para prevenir la oxidación del colesterol. Esto previene la acumulación de la placa.

  1. Omega-3 Ácidos grasos.

La lechuga romana tiene una proporción de dos a uno de omega-3 a omega-6. El contenido de grasa en la lechuga no es significativo a menos que comas mucho, ¡pero en realidad te sugerimos que lo hagas!

 

  1. Proteína completa.

Las calorías de la lechuga romana son 20 por ciento de proteína. Al igual que todos los alimentos enteros, gran parte de esta proteína está completa, pero la cantidad se puede aumentar mediante la combinación con proteínas de equilibrio.

  1. Ayuda con el insomnio.

El líquido blanco que se ve cuando se rompe o al cortar hojas de lechuga se llama lactucarium.

Esto tiene propiedades relajantes e inductoras del sueño similares al opio pero sin los fuertes efectos secundarios. Simplemente comer unas cuantas hojas o beber un poco de jugo de lechuga y seguro dormirás tranquilamente.

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  1. La lechuga te equilibra.

Los minerales en la lechuga ayudan a eliminar las toxinas y mantener su equilibrio ácido / alcalino en orden. Una vez que están equilibrados en este nivel hay una serie de beneficios, incluyendo una mayor energía, un pensamiento más claro, un sueño profundo y tranquilo y la piel juvenil.

  1. Índice glucémico bajo.

La lechuga tiene un índice glucémico promedio de 15, pero debido a que tiene tan pocas calorías, su carga glucémica se considera cero. Los alimentos con índices glicémicos bajos son excelentes para cualquier persona que observe su azúcar en la sangre por razones médicas o para el control de peso.

  1. Alimento de beneficios por comerlo crudo.

La lechuga se come casi siempre cruda, proporcionándonos muchos micronutrientes no encontrados en el alimento cocinado o procesado.

Las corporaciones de alimentos no han encontrado una forma de empaquetar lechuga a largo plazo o envasarlo en latas o cajas. Así que es siempre está fresca.

  1. La lechuga sabe muy bien.

Existen muchas variedades de lechuga, con diferentes sabores unas más ácidas y otras más dulces. Puedes probar y encontrar la que más te guste o mezclarlas y crear tus propias recetas de ensaladas. También el añadirle otros componentes saludables como aceite de oliva, lo convierte en un alimento muy completo para tu salud y la de tu familia.

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El gazpacho, una delicia que se disfruta fria.

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Uno de los placeres de un verano caluroso es que uno siempre se puede refrescar al mediodía con un buen gazpacho. Una sopa fría, deliciosa que aporta al cuerpo nutrientes, gracias a sus selectos ingredientes como el aceite de oliva, vinagre y hortalizas crudas, generalmente tomates, pepinos, pimientos, cebollas y ajo.

El origen del actual gazpacho es incierto, aunque tradicionalmente se le ha considerado un plato del interior de Andalucía, donde el aceite de oliva y los productos de la huerta son abundantes y los veranos muy secos y calurosos. Por esta razón se le conoce comúnmente como gazpacho andaluz y data de la época del al-Ándalus. Algunos autores afirman del gazpacho, en tono jocoso, que “tiene raíces, pero no historia, al menos de historia escrita”.

 

Para garantizar el peculiar sabor y aroma del gazpacho, igual como la textura hay que escoger los ingredientes básicos con cierta habilidad.

 

  • Tomates:

Deben ser bien maduros para que aporten dulzura, antes eran sólo posibles en otoño, pero en la actualidad con el desarrollo de invernaderos y del transporte desde otras latitudes, es posible tener tomates curados casi durante todo el año. Esta hortaliza es la que brinda el color rojo al gazpacho debido a su contenido en licopeno (colorante natural en la piel y carne del tomate). Su exclusión o inclusión como ingrediente hace que se hable de “gazpachos blancos” o de “gazpachos rojos”, respectivamente. En algunos períodos de escasez se ha empleado pimentón en lugar del tomate para lograr el color rojo.

 

  • Pimientos (rojos o verdes):

El pimiento es una verdura que proporciona frescura y sabores con ligeros toques agrios, en España esta variedad de pimientos no suele ser picante.

 

  • Ajo:

El ajo en pequeñas cantidades proporciona un aroma característico, dependiendo de los gustos se añade más o menos. Una de las funciones en el gazpacho es la emulgente entre el aceite de oliva y las hortalizas.

 

  • Pan:

Se emplea para aumentar volumen o espesar, pero si se emplea se reduce el carácter de bebida refrescante. En su elaboración tradicional suele emplearse restos de pan duro que habitualmente se remojan en agua.

El pepino y la cebolla, que si bien no se incluyen en la sopa básica, se pueden aportar como acompañamiento en forma de picada.

  • Pepino:

El pepino se lleva bien con el vinagre. Su sabor es fuerte y su proporción es una medida a tener en cuenta por el gazpachero. Cuando su elaboración no incluye pepino se suele tildar de “gazpacho suave”. Tanto las propiedades del pepino, como las del vinagre y las del agua fría, aliviaban la sed de los segadores que trabajaban en largas jornadas, bajo condiciones de temperatura extremas y con el único alimento durante el día de su gazpacho.

  • Cebollas:

En las recetas suele ponerse una cierta cantidad. Proporciona saborizantes naturales.

El aceite de oliva, vinagre, agua y sal son el resto de ingredientes. Suelen emplearse los de mejor calidad, bien conocido es el refrán popular “con mal vinagre y peor aceite, buen gazpacho no puede hacerse”.

 

 

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El legado del chef, Lucien Olivier: la ensaladilla rusa.

La ensaladilla rusa aparece por primera vez en España en 1858, formando parte de un menú propuesto en el libro: “La cocina moderna, según la escuela francesa y española” del cocinero español Mariano Muñoz, que servía a los condes de Campo Alange, en Badajoz.

Se entendía entonces que una ensaladilla rusa era igual a la llamada “italiana”. La receta siguió una trayectoria en la cual se conocía también como la “ensaladilla a la soviética”, después de haber sido bautizada como “ensalada rusa imperial”, que llevaba perdiz, salmón y caviar. “La soviética” llevaba hortalizas más baratas y era servida como tapa en los bares. Después de la Guerra Civil, se cambió la denominación a “ensaladilla nacional” o “ensaladilla imperial” para evitar cualquier asociación del plato con un posible origen soviético o comunista.

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¿La ensaladilla rusa, es rusa?

Sí y no. Fue en 1864 en un restaurante del centro de Moscú, cuando por primera vez se sirvió un plato llamado “Ensaladilla Olivier” por el cocinero franco-belga, Lucien Olivier. Dedicado a la alta cocina francesa, experimentaba con diferentes platos de lujo y con decoraciones atrevidas y excepcionales. Rápidamente su platillo estrella era conocido entre toda la élite moscovita.

Olivier servía una ensalada hecha con carne cocida de urogallo, perdiz o venado, alternadas con capas de caviar, alcaparras y caldo en gelatina. Alrededor llevaba colas de cangrejo y lengua de ternera, además de patatas cocidas, huevos duros y pepinos, todo ello coronado por una mayonesa aderezada con mostaza y especias. Al parecer, los clientes solían mezclarlo todo junto en el plato y el cocinero decidió servir la ensaladilla de ese modo, picada en trozos pequeños y con más salsa. Varios restaurantes rivales comenzaron a hacer versiones similares y el plato se convirtió en uno de los más habituales entre la clase acomodada rusa.

El exilio de los aristócratas tras la Revolución Rusa de 1917 dio a conocer la “ensaladilla Olivier” o “ensaladilla rusa” en otros países como Estados Unidos, a la vez que en la Unión Soviética se extendía una versión sin ingredientes de lujo. En esta versión, el caviar y las carnes sofisticadas fueron reemplazados por guisantes, pepinillos encurtidos y pollo cocido o atún.

Hoy en día los ingredientes principales de la ensaladilla rusa son la patata cocida y diversas hortalizas cortadas en trozos menudos mezclados con mayonesa. En Rusia y otros países eslavos es un plato popular y muy conocido por su fácil elaboración, bajo precio y apariencia festiva aunque allí usan además arenques, pollo cocido y remolacha.

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La versión española suele añadir atún en conserva de aceite, además de zanahoria y guisantes. El resto de los ingredientes suelen ser huevos duros, espárragos, pimientos del piquillo, cebolleta, aceitunas enteras sin hueso o picadas y pepinillos en vinagre picados. Menos tradicional y bastante discutida es la presencia de tomate, lechuga, ajo o gambas en algunas variantes. Dependiendo de la tradición culinaria de cada región y de la combinación propuesta por el chef, puede llevar además otros ingredientes. Es lo que hace la ensaladilla rusa especial y única en cada sitio en la que la probamos.

El pulpo. Ocho brazos deliciosos y nutritivos.

El pulpo, también conocido como octópodos (griego para ocho pies), es un plato tradicional generalizado por toda España. Se suele preparar cocido o a la brasa y no puede faltar en ninguna mesa de festejo o tapeo.

Hay que recordar que el pulpo es un producto de temporada y es mejor el pulpo de invierno. Para esto es fundamental buscar una pescadería de confianza. También es importante usar buen aceite de oliva virgen extra, y pimentón dulce que con ese toque ahumado le va de maravilla y como no es muy picante se puede echar un poco más, para los que le gusta más picante.

Desde un punto de vista nutricional, el pulpo destaca por su altísimo contenido en minerales, entre los que nos encontramos zinc, un nutriente fundamental en el mantenimiento de las defensas. La ingesta diaria recomendada de zinc ronda los 11-20 mg para hombres adultos y el pulpo los cumple casi por completo. Respecto a las vitaminas, aporta prácticamente la misma cantidad de niacina que el pescado azul, un nutriente igual de fundamental para la producción de energía.

A diferencia de otros mariscos o moluscos, el pulpo destaca por su bajo contenido en colesterol. También la abundancia de yodo que se puede encontrar en este alimento, es beneficiosa para nuestro metabolismo, regulando nuestro nivel de energía y el correcto funcionamiento de las células. Además al ser un alimento rico en yodo, también ayuda a procesar los hidratos de carbono, fortalecer el cabello, la piel y las uñas.

La tinta del pulpo tiene grandes propiedades curativas al actuar como desinfectante de bacterias que dañan al cuerpo. Se dice que el consumo es un remedio para combatir enfermedades como el asma, la arteriosclerosis, la bronquitis, la arritmia cardiaca, la dismenorrea, el eczema, la degeneración macular, la insuficiencia pancreática, el raquitismo y muchas otras enfermedades. Además es un alimento bajo en grasas saturadas y un excelente alimento para añadir a una dieta baja en grasas, pero con un alto nivel en nutrientes beneficiosos. Comer pulpo con moderación, te permitirá disfrutar de sus beneficios sin engordarte. La carne del pulpo, también es una buena fuente de hierro que ayuda a evitar la debilidad y la anemia. Es un alimento ideal para una dieta sana y equilibrada.

Los alimentos que comemos determinan nuestra salud y las actividades que realizamos en nuestras vidas, por lo que es muy importante elegir la comida adecuada según la capacidad corporal que necesitemos y la exigencia que le pidamos a nuestro cuerpo.

En Restaurant Grup te invitamos a probar nuestra deliciosa pata de pulpo braseada. Un sabor único ofrecido en exclusivo para aportarte una experiencia gastronómica para literalmente chuparte los dedos. Siempre fresco, preparado con un toque especial por nuestros chefs, equilibrado, sano y siempre, siempre delicioso. ¡Qué aproveche!

¿Qué es realmente la dieta mediterránea?

El término “dieta mediterránea” surge por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial cuando el fisiólogo norteamericano Ancel Keys, que encabezó un estudio sobre las enfermedades coronarias, el colesterol de la sangre y el estilo de vida que tienen las personas en Italia, Yugoslavia, Grecia, Países Bajos, Finlandia, EE UU y Japón.

Su descubrimiento reveló que la incidencia de las enfermedades coronarias era menor en las zonas rurales del sur de Europa y en Japón, fundamentalmente debido al estilo de vida que denominó cómo “the mediterranean way” la manera de vivir “mediterráneamente”. La dieta de este estilo de vida se basaba en su mayoría en productos vegetales, consumo reducido en productos de origen animal y en un consumo moderado de vino.

Se descubrió que las propiedades saludables en productos ricos en ácidos grasos monoinsaturados y el consumo de pescado azul reducía la incidencia de enfermedades cardiovasculares, el deterioro cognitivo leve tanto durante el envejecimiento, la demencia, la diabetes y la hipertensión. 

En 2010, la dieta mediterránea fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en una denominación conjunta de España, Grecia, Italia,  Marruecos, Chipre, Croacia y Portugal.

Posteriormente, un estudio realizado en 2012 constató que las personas que seguían con regularidad una dieta mediterránea, obtuvieron mejor puntuación en la escala “Health-Related Quality of Life” (“Salud en Relación al Estilo de Vida”), que incluye variables de salud tanto físicas como mentales.

No obstante, la difusión mundial de la dieta mediterránea, contribuyó al creciente aumento de casos de enfermedad celíaca, sensibilidad al gluten no celíaca y otros trastornos relacionados con el gluten, debido a que parte importante de la dieta mediterránea contiene alimentos con gluten.

La dieta mediterránea se ha ido transformando con el paso del tiempo. Cuando se realizó el estudio en los años 50, la alimentación de la mayoría de los españoles estaba formada por cereales, patatas y legumbres y ocasionalmente carne o pescado debido a que la comida estaba bastante racionada.

Sin embargo, en la actualidad tenemos más acceso a una oferta de fruta y verdura fresca, durante todo el año. También un ingrediente fundamental de la dieta mediterránea: el aceite de oliva, no se comercializó para el público en general hasta los años 70, cuando comenzó la exportación en masa de este producto y vino a sustuir el aceite de soja y de girasol.

Son muchas variables a tomar en cuenta, pero lo que si sabemos es que: con productos frescos de mercado, un poco de vino y en un ambiente tranquilo, son los ingredientes que hacen mágica, la dieta mediterránea.

En el Restaurante Sibarit’s ubicado en la calle Guillermo Tell 32, cerca de Plaza Molina, pueden disfrutar de la auténtica comida mediterránea con una carta de cocina de mercado, productos de temporada: robellones, alcachofas, mariscos, pescados, carnes a la brasa, arroces y platos tradicionales de la cocina mediterránea, sugerencias personalizadas con un gran grupo de personas especializadas en el mundo de la gastronomía, postres típicos de elaboración propia. Además les invitamos a probar nuestros vinos de D.O. ¡Os esperamos, para pasar un rato mediterránemente!